33 semanas de embarazo

embarazo consciente

33 semanas de embarazo

Son 33 semanas las que llevo contigo en mi vientre.

La verdad es que cuando llevas mochila, en mi caso dos embarazos no llegados a término, dos embriones que han estado en mi útero que no llegaron a crecer, dos hijos que me eligieron para trasmutar su camino hacia otro lugar. Cuando llevas ese tipo de mochila y eres una intensa o emocional como yo, es imposible que cuando te dicen que estas embarazada no haya pánico de nuevo, mezclado con la alegría y  la esperanza de estar de nuevo en  estado. En ese estado mágico, milagroso y único.

Las primeras semanas, hablándote para pedirte que te quedaras conmigo y cada semana que pasaba un logro más, y por cada semana que superaba de más a los anteriores embarazos  un poco más de armadura que me ponía por miedo a que te fueses, ¿con más semanas dolerá más su pérdida?¿llegaré al primer trimestre? Y ¿después?

Una semana se tenía que ver el saco, otra oírse el latido, otra tus medidas, tu peso…y así íbamos conquistando juntas los días, las semanas y los meses. Y poco a poco, muy lentamente el tiempo pasaba y tú seguías conmigo.

Las naúseas se hicieron presentes, mis pechos se agrandaban y mi vientre empezaba a redondearse, bendita forma.

Me llegó la noticia que eras niña, no sé   porqué pero ya lo sabía y lo más importante estabas  sana. Y aun así no soltaba el miedo, tocó dar la noticia y aunque había momentos de muchísima alegría, me daba vértigo contarlo y que todo el mundo supiese que te estábamos esperando.

Mi frase más utilizada “ si todo va bien será para octubre” “ si todo sale bien pariré en..” “ si todo va bien haré esto y lo otro”.. y así con todo.

Y mi vientre seguía creciendo y de repente empecé a sentirte. Noté un bulto en la tripa y lo toqué y me devolviste el contacto. Fue maravilloso. Entonces supe que habías venido a quedarte, que te habías agarrado con todas tus fuerzas y de un plumazo me quitaste mi miedo a perderte.

Y te empecé a llamar Garbancita, te hablaba, te cantaba y te contaba. Y luego me llegó tu nombre.

Y así, hasta día de hoy, 33 semanas de amor y subiendo.

No puedo estar más enamorada de este momento de mi vida.

Es curioso como se mezclan emociones, como lucho y me trabajo mis expectativas como doula, como mujer y como acompañante de bebes en Pequeños Maestros.

Porque sé que tu estarás en mi vientre hasta que desees salir, y sé que tendrás el nacimiento que tú has elegido para que marque nuestras vidas y la tuya, porque has venido a enseñarnos.

Nos has escogido como familia para que te acompañemos en tu vida.

Y aunque yo te nombre y te llame “mi gordita” “mi pequeña” “mi princesa guerrera” “mi niña salvaje”, sé  que tú te perteneces  y eres hija del universo. Que tu padre y yo somos tu elección para venir aquí,  para acompañarte  y ayudarte en tu camino.

A veces me siento en una ambigüedad total. Siento cada vez más confianza en mí, como mujer que sabe parir, que llevo toda esa información en mi ADN, que se parir como todas las mujeres que antes lo hicieron por mí, Y a la vez, un miedo a lo desconocido.

Un mar de dudas me invade.

¿Cómo será?, ¿Me dolerá mucho?, ¿Y si no aguanto y pido la epidural? Se me caen mis expectativas de mi parto natural, ¿Será un bajón no conseguirlo?, ¿Cómo sabré cuando ir al hospital? ¿Y si las piernas me flojean? ¿Y si no dilato?, y después…¿Cómo serás?, ¿Me querrás? ¿Nos llevaremos bien?, ¿Te entenderé?,  La lactancia ¿Irá bien?, ¿Te engancharás?, ¿Cambiará mi relación de pareja a los niveles que nos dice la gente?  ¿Sabré lo que necesitas?, Seré una madre helicóptero de esas que dicen que hay?, ¿Seré buena madre?….

De repente te mueves, y agradezco a la vida este regalo. Me traes de vuelta. Se me olvida todo. Y solo siento amor.

Deseando conocerte.

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