La influencia de nuestro estado de ánimo en los bebés

La influencia de nuestro estado de ánimo en los bebés

Paloma Ortiz

Codirectora de Pequeños Maestros

Es ya algo demostrado y conocido que el estado de ánimo de la madre influye en el bebé. Todo el mundo entiende que ese cordón umbilical permanece de otra manera durante mucho tiempo después del parto. Pero qué ocurre con el estado de ánimo de otras personas que más tarde acompañan a nuestros bebés? Influye también en el comportamiento de los más pequeños?

Desde hace unos años yo acompaño bebés en Pequeños maestros. Además, soy doula. Esto quiere decir que  trabajo acompañando a mujeres en todos sus momentos, especialmente cuando vive la maternidad, en su búsqueda, su  embarazo, parto y postparto.

Siempre he sentido que cuanto más trabajada esté una misma, mejor podrá acompañar  a otra persona cualquier proceso. Da igual si son bebés, adolescentes o ancianos. De hecho, es algo que he podido comprobar en mi misma a la hora de acompañar a los niños y niñas en nuestro espacio. Siento que cuanto mejor estoy yo, mejor me enfrento a las distintas situaciones que me plantean los pequeños y pequeñas que tengo a mi alrededor. Y viceversa.

Muchas veces, cuando pienso que el día ha sido muy movido, o ellos y ellas han estado muy intranquilos, durmiendo poco, sin querer comer… Antes de lanzar esos balones fuera, siempre me pregunto: ¿Cómo he llegado yo hoy al espacio?, ¿cómo me he levantado?, ¿he estado presente o he estado pensando en mis cosas? Y la verdad es que nunca falla.

Y si la respuesta es que yo no he estado en mi centro, me lo perdono. Soy humana, soy mujer y tengo mis ciclos, y por eso mismo cuando tengo un día así, lo analizo desde la distancia, en la noche, y aprendo de todas las señales que me han enviado estos pequeños y pequeñas maestras. Y desde la humildad, si me veo ya con la energía rara antes de entrar en el espacio, intento dejarla fuera. Hay días que se consiguen y otros que hay que pedir ayuda a las compañeras. Para ello es muy importante llegar con tiempo al espacio de trabajo. Hacer una pequeña meditación, incluso un poco de yoga si lo practicas, o simplemente tener un tiempo para respirar y situarte en el espacio. Esta sencilla rutina se va a notar en la llegada de los peques y sus familias.

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