Mi experiencia de parto y el nacimiento de Cora - Pequeños maestros
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paro doula

Mi experiencia de parto y el nacimiento de Cora

 

Paloma Ortiz

Doula y Codirectora de Pequeños Maestros

Ya han pasado más de noventa días de mi parto y el nacimiento de Cora.
Creo que ya estoy preparada para poder empezar a escribir todo aquello que me viene a la cabeza cada vez que lo recuerdo.
Soy doula, lo cuento porque es relevante. Antes de quedarme embarazada ya partía de mucha información sobre la maternidad, embarazos, partos, etc… Siempre me ha parecido muy importante una figura así, que acompañe a la pareja a transitar por ese momento.
Mi doula, es mi amiga, mi hermana de vida y mi socia en pequeños maestros, Lara. Ella me lleva acompañando desde que empecé la búsqueda de la maternidad, con todos los momentos que hemos ido pasando.  El destino quiso que se quedara embarazada 4 meses antes que yo, así que para mí parto ella tenía un bebé de 4 meses y no podía estar conmigo todo el rato.
Decidimos parir en el hospital de Torrejón, ya que tienen un protocolo de parto respetado, y para mí eso era prioridad.
Durante el proceso de embarazo me trabaje mucho mis expectativas como doula de parto natural, idílico. Tengo 37 años, soy primeriza contaba con muchas cosas que pudiesen pasar, sin darle fuerza, pero sí teniéndolo en cuenta para poder acompañar sin frustración el parto que me tocase vivir.
Empecé con contracciones la noche del miércoles a jueves, no desperté a mi compañero, eran contracciones de preparto y las aguantaba bien, preferí que Miguel durmiese sabía que le necesitaría fuerte para el día que se acercaba.
Me levanté y seguía con contracciones, Miguel no fue a trabajar, nos dimos unas vueltas…y sí me fui a dar vueltas a un centro comercial a comprar jamón y queso para hacer unos sándwiches para que tuviese Miguel en el hospital. Empezaron las contracciones cada 10 minutos. A la una de la tarde ya las contracciones eran cada 4 minutos. Miguel se empezó a poner nervioso, pero yo prefería quedarme en casa, llegar al hospital lo más dilatada posible.
Miguel llamó a Lara, y le comentó la situación, me puse con Lara al teléfono y le conté que las contracciones me doblaban y me tiraban al suelo pero que luego recuperaba bien. En ese momento me vino una ola y Lara me escuchó. Me comentó que la sintió muy fuerte pero que luego al hablarle tan normal le despistaba… Así que decidí con ellos que en un rato iba al hospital, me comí unos macarrones con chorizo entre contracción y contracción, luego me pegué una ducha. Cuando termine decidí que era el momento de ir a Torrejón sobre todo por el ritmo que iban cogiendo. Pobre Miguel, llevaba todo el verano diciéndole que un parto no era como en las películas, que no iría chillando y no hubo que sacar el pañuelo por la ventanilla, pero, sí fui como una loba aullando cada tres minutos en la parte de atrás del coche.
Al llegar al hospital le dije a Miguel” cómo no esté más de tres centímetros me invitas una cena en diverxo. Me metieron enseguida y al explorarme me dicen que no he borrado el cuello…que bajón, me metieron igualmente en monitores y estuve 30 minutos que cada tres tenía una contracción que me doblaba y que pasaba más 100 en el monitor. Vino la ginecóloga a explorarme porque no le cuadraban esas contracciones con no estar dilatada. Así que a la que me tocó el cuello del útero en una contracción pasé a borrarlo y a estar de 4 centímetros y medio. Así que me ingresaron.
En la habitación lo que más deseaba era meterme dentro de la ducha con agua caliente y mi sorpresa fue que se había roto el calentador de esa ducha, bueno, tampoco estaba para organizar nada…, lo acepté y me puse en una colchoneta y con la pelota. Y así a oscuras fui notando cada contracción que no me daba descanso, sentía que cada una de ellas me acercaba un poco más a mi bebé. Tuve mala suerte, el día antes me resfrié y tenía unos mocos que no me dejaban que entrara bien el aire…pero aun así intentaba acompañarme y ver cómo cada ola venía, subía se quedaba un rato y por fin se iba.
Así estuve hasta las 11 de la noche que me volvieron a hacer un tacto y la matrona me dijo que estaba de 4 y medio… “Cómo??? ¡¡Si llevo aquí 7 horas desde que he entrado!! ¿Cómo puede ser? ”
En ese momento me vino una contracción muy dura, y ahí tal cual en el suelo empecé a vomitar. Fue todo muy rápido y lo tengo difuso, pero entro un montón de equipo médico en la habitación me cogieron en volandas y me pusieron en la cama, mientras me ponían una vía y me cambiaban de postura, no le encontraban el pulso a mi bebé. Fue momento de mucho pánico.
Me monitorizado con cables y una vez estabilizadas las dos, la ginecóloga me dijo que me iba a romper la bolsa porque tenían que ver si había sufrimiento fetal. Y, sí, había meconio, a la que la ginecóloga me tocó pasé de golpe a 7 centímetros. La matrona que me estuvo dando la mano en todo ese proceso (gracias Tina), se me acercó y me dijo que bueno, que ya estábamos estables pero que la pequeña había sufrido una bradicardia y aunque ahora recuperaba bien tenía que ser un parto más controlado y que el equipo médico consideraba que era mejor si me ponía la epidural porque un parto con bradicardia y meconio puede acabar fácilmente en cesárea. Que si llevo la epidural podré acompañar el parto de mi pequeña pero que si no la llevo y me llevan de urgencia me pondrán anestesia general y tardaré en hacer piel con piel y poder estar con ella.
Así que tomé la decisión y aunque la parte de mí que quería un parto natural se frustró un poco, pero tal cual apareció, tal cual se fue porque tocaba acompañar otro tipo de parto.
Así que me la pusieron y tengo que decir que fue un descanso…me pusieron aun así la walking..así que yo seguía sintiendo mucho más contracciones, no con dolor, pero me concentré en seguir muy presente en donde estaba. Me pude poner de varias posturas y en la pelota.
A todo esto, justo después de este incidente vino Lara. Mi amiga Pat había podido ir a buscarla y se había quedado con su bebé en el aparcamiento mientras Lara venía a vernos. Y fue una bocanada de aire fresco, de tiempo para soltar. Miguel, mi compañero había estado viendo todo ese susto desde su lugar, sin hormonas de por medio, con todos los sentidos activos y se llevó el mayor susto de su vida pensando que nos perdía a las dos. El viendo como entraba toda esa gente como en las películas. Ahora lo cuenta con un poco de sentido de humor y dice que fue como una peli de Tarantino, pero en ese momento agradeció tanto el poder ser abrazado por Lara y por Pat, ser escuchado y sostenido como lo estaba siendo yo.
Yo ese tiempo con Lara lo recuerdo con mucho cariño, me emociona pensar en El tándem de Pat y Lara juntas moviéndose para que me sintiese  acompañada y me recordasen que aunque en esos momentos del hospital estábamos solos, había mucha gente acompañándonos y mandando su energía desde la distancia. Me da mucha ternura que Pat, que no le gusta conducir, fuese a recoger a Lara en el coche de noche, lloviendo cómo lo hacía ese día, hasta la sierra para llevarla hasta el hospital y que me pudiese dar un abrazo de parte de las dos.
El tiempo que estuve con Lara, solté la parte de miedo que me provocaba no tener la situación controlada. De nuevo el control. Adiós control, Hola Misterio. Ella me acogió como siempre hace, me sostuvo y como si una entrenadora de boxeo se tratase me preparo para recibir lo que fuese en el siguiente asalto, estaba preparada para volver al ring, con todo el amor del mundo.
Y se fue.
Nos volvimos a quedar solos, y toda la madrugada estuvimos con música, en silencio, moviéndome, parada pero muy conectada con lo que estaba pasando. La matrona entraba para animarme y contarme.
A las 8 de la mañana me dijo que estaba en completa y que cuando quisiese empujar lo hiciese, cuando empecé a hacerlo al tercer pujo vino la ginecóloga y me dijo” parece que la peque baja y vuelve a subir, debe tener el cordón muy corto, y es por la razón que igual tú dilatación estaba siendo de esa manera, porque la peque no está apoyando del todo su cabecita, por ese cordón corto. Al bajar y subir está aspirando meconio, y está sufriendo. Así que normalmente un expulsivo de una primeriza le podemos dar cuatro horas, con vosotras no puede ser así. La nena necesita que la saques ya, así que empuja como si no hubiese un mañana”
Y así fue, saqué toda la fuerza que tenía y fui más allá de mí. Mi bebé tuvo un expulsivo de cuarto de hora. Me la pusieron encima dos segundos y me la cogieron. Tenían que hacerle la aspiración en la cunita de la habitación y ahora me la daban, eso me dijeron. Pero no fue así. Entró más equipo médico y otra cuna y se la llevaron a neonatos. Mi marido fue con ella corriendo no sin antes saber si yo había alumbrado ya.  Me quedé con la matrona abrazándome y con la ginecóloga cosiéndome porque al final me cortaron un poco porque tuvieron que ayudar con ventosa para sacarla en esas condiciones. En ese momento no me importaba. Solo quería a mi bebé. Casi no la había podido ver. Las mujeres que estaban en la sala intentando consolarme, no lo conseguían. No me podían decir nada porque ellas no sabían que le estaba pasando a mi niña.
En ese tiempo, me limpiaron, no me dejaban levantarme, se tenía que contraer el útero. Lloré desconsoladamente, me miré la tripa y allí no estaba mi bebé, pero tampoco en mis brazos. Y recé mucho, todo lo que sabía rezar, a Dios, al universo, a los Ángeles… a quién me quisiera hacer caso.  Estaba preparada para acompañarme todo tipo de parto, pero no estaba preparada para que le pasase nada a mi hija, ¿quién lo está? De nuevo, bienvenido Misterio.
No sé cuánto tiempo me quedé en esa sala sin saber, la matrona, Tina, un amor, se quedó abrazándome el tiempo que pudo. Y luego me quede sola, sin saber nada, hasta que vino Miguel a decirme que estaba todo bien, que habían estabilizado a la peque y que ahora tocaba que se quedase en neonatos hasta que supiésemos por los análisis si todo esto era por alguna infección que hubiese cogido en la gestación, y la tenían que observar. Me enseñó una foto de mi hija. Quien me lo iba a decir, tan preparada para tantas cosas… En fin…Estuve sin que me dejasen ir a verla hasta que el útero volviese a su sitio.
Miguel no sé separó de ella y cuando llegó el momento me vinieron a buscar para ir a neonatos. Estaba allí en su cunita, llena de cables, con una sonda y una vía… Se me partió el alma verla así. La cogí la mano y me agarró el dedo, abrió los ojos y le dije” gracias por llegar mi niña” y os juro que me apretó el dedito en ese momento mientras me miraba. Ya sé que dicen que los bebés no ven, pero mi hija me miró, me miró muy dentro.
En el hospital de Torrejón te dejen estar en neonatos y empecé a hacer piel con piel con ella. Cómo estaba con oxígeno no podía coger el pecho, pero yo empecé a sacarme calostro para poder dárselo con jeringuilla y que no se perdiese ese oro líquido que estaba preparado para ella.
No nos separamos de ella, fueron llegando resultados y todo estaba bien. Ella misma se quitó la sonda y empecemos con el pecho.
Al día siguiente ella misma se quitó la vía y consideraron que la nena les estaba diciendo ” estoy perfecta solo quiero irme con mis papis” y ya nos la pudimos llevar a la habitación.
Tengo que decir que durante todo el proceso de parto me sentí muy feliz porque tanto la matrona como los médicos me hicieron participe de todo mi proceso, de todo lo que estaba pasando. Cuando tenía opciones de decisión me las hacían saber y cuando era urgencia me lo explicaban todo.
Miguel mi compañero de vida, mi amor, no pudo estar más a la altura de las circunstancias. Nos estuvimos abrazando tanto. Me acompañó tanto, me sostuvo todo el rato, a la vez pasando también él su propio proceso, nada fácil.  Gracias de corazón. Cuando ya pudimos soltar parte del susto, estuvo tres días durmiendo sin parar y recuperándose de todo lo que había sostenido en sus espaldas.
El estar con ella nos sanaba. Lloramos mucho y soltamos mucho esos días. Ella con su mirada, su tacto, su conexión conmigo cuando la nutria con el pecho me llenaba de luz y disipaba todas las sombras. A día de hoy sigue siendo así.
Para mí es un regalo de la vida, un milagro de la naturaleza. Feliz de acompañar a esta pequeña, a este ser de luz que ha venido a enseñarme, y está pequeña lo lleva haciendo desde que empecé a pensarla y soñarla.

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